Recreación editorial de una lucerna y seis monedas almorávides en la Cueva del Tesoro

Los cinco reyes almorávides y el único tesoro que apareció de verdad

La Cueva del Tesoro no se llama así por casualidad. El nombre viene de una leyenda que sitúa en sus galerías un tesoro de la realeza almorávide, escondido por cinco reyes de aquella dinastía. El último de ellos, Tesufín ibn Alí, murió en Orán en 1145.

La historia no es un invento moderno para atraer visitantes. Ya la recogió por escrito fray Agustín de Milla y Suazo en un manuscrito del siglo XVII, y se popularizó en Conversaciones Malagueñas, publicada en 1789. Lleva, por tanto, más de tres siglos circulando.

Durante generaciones hubo quien la tomó en serio y excavó buscándolo. El tesoro de los cinco reyes nunca ha aparecido.

Lo que sí apareció, y esto está documentado, fue un hallazgo pequeño y extraordinario: el investigador Manuel Laza encontró en la cueva una lucerna de cerámica con seis monedas de oro almorávides de la época de Alí ibn Yusuf. Seis monedas, no un tesoro real. Pero suficientes para que la leyenda no se pueda descartar del todo.

Es la clase de detalle que explica por qué la cueva ha atraído a arqueólogos, buscadores y curiosos durante siglos, y por qué el nombre se le quedó pegado para siempre.

Fuente: documentación propia de Rincón Hoy, serie «Rincón Ayer».

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